10 ejercicios católicos para levantarse.

Durante la noche, tu mente queda en manos de Satán, especialmente si no duermes como un buen católico (ver Batallón Anticiencia para detalles de cómo hacerlo). Por eso, no hay nada mejor al levantarse por la mañana que unos ejercicios católicos que expulsen a Satanás de tu mente y te preparen para empezar el día con buen pie. Aquí van algunos:

  • Nada más levantarte es posible que, movido por Satanás, te encuentres con que tu falo está impúdicamente erecto. Atraviésalo con una aguja justo por la punta y pronto te verás libre de la garra de Satán. Si haces esto todas las mañanas, pronto te verás libre de erección alguna permanentemente, acercándote así un paso más al Reino de Dios.
  • Date una ducha con agua fría (3ºC máximo). Si eres aficionado a cantar en la ducha, prueba con este temazo católico:

Anima Christi, sanctifica me.

Corpus Christi, salve me.

Sanguis Christi, inebria me.

Aqua lateris Christi, lava me.

Passio Christi, conforta me.

O bone Iesu, exaudi me.

Intra tua vulnera absconde me.

Ne permittas me separari a te.

Ab hoste maligno defende me.

In hora mortis meae voca me.

Et iube me venire ad te,

ut cum Sanctis tuis laudem te

in saecula saeculorum.

Amen

  • Que tus primeras palabras del día sean contra el Maligno. Dios nos prohíbe decir expresiones malsonantes, pero, por supuesto, eso no se aplica para referirse al Maligno. En cuanto más alto las grites y más ofensivas sean para Satán, mejor.
  • Colócate los cilicios que te acompañarán el resto del día mientras rezas al Creador para que te sea lo más doloroso posible. RECUERDA: TODO EL DOLOR DE TU PENITENCIA LO SIENTE, MIL VECES AUMENTADO, LUCIFER.
  • No desayunes. El demonio te tienta a olvidar tu misión como católico haciéndote desear cosas superfluas tales como alimento. Bebe tan sólo un vaso de agua (¡pequeño!) y verás como te es más fácil conservarte puro el resto del día.
  • Besa la foto de Benedicto XVI que tienes en tu cuarto. (nota: esto está contraindicado si el demonio de la homosexualidad está tratando de hacer presa en tu alma).
  • Purifica a tus hijos con un látigo o fusta, y aprovecha ese momento familiar para enseñarles a cantar nuevas oraciones.
  • Dar muchos y muy fuertes cabezazos a la pared puede ser una penitencia excelente que, por algún motivo, no se suele recordar. Te ayuda a aclarar tu mente, a expulsar de ella a Satanás y a quedar en el estado mental adecuado para seguir las enseñanzas de Cristo.
  • Besa también alguna reliquia de algún santo, en memoria e imitación de Franco, Caudillo de España por la Gracia de Dios, que todas las mañanas besaba la mano incorrupta de Santa Teresa.
  • Es muy bueno que tu hembra haga también estos ejercicios, máxime siendo las mujeres mucho más propensas a la debilidad y el pecado. Es posible que, tentada por Satanás, se niegue a hacerlo aduciendo razones blasfemas. Si ese es el caso, oblígala a hacerlo, bien por medio de golpes, quemaduras, etc. Si, pese a todo, se siguiese negando, purifícala tú mismo y ponla en manos de los cuidados de un sacerdote católico.

Francisco Franco, Caudillo de España por la Gracia de Dios

De todos los hombres grandes y santos que ha tenido España, Francisco Franco Bahamonde ha sido uno de los mayores. En estos últimos tiempos en los que Satanás y su corte infernal se adueñan de los hombres, las calumnias a los más santos de los hombres (y especialmente a los luchadores por la Fe, como el glorioso Caudillo) llueven por todas partes.
¿Y qué intentan conseguir los servidores del Maligno con calumniar a los guerreros más puros y nobles del Catolicismo? Apartarnos de los modelos a seguir de la Santa Madre Iglesia y que así, débiles y confusos, los demonios de el ateísmo y la homosexualidad puedan hacer presa en nuestras almas.

Para evitar que las horrendas calumnias que ingenia Satanás para que perdamos el respeto y admiración que merece alguien como Francisco Franco y hacer así retroceder nuestra Fe, recordemos cómo salvó a España de los rojos ateos y homosexuales para convertirla en la cabeza del catolicismo mundial hasta que el Señor le llamó a su presencia…

Francisco Franco se había distinguido luchando en África contra los herejes paridos por el demonio que la habitan, y toda España (católica y piadosa, claro) le tenía un gran respeto y admiración. Pero hete ahí que en el infausto año maldito por Satán de 1931, merced a la acción de la Bestia, la pobre España caía en manos de las hordas marxistas y anarquistas al proclamarse la II República.

La primera blasfemia que cometieron los rojos satánicos fue la de cambiar la noble bandera de la Patria Hispana por la bandera que Satanás en persona había diseñado, hacía medio siglo, para la también infausta I República. Esta bandera esconde, detras de su aparente inocencia y similitud con el Pendón Nacional, repulsivos mensajes satánicos para destruir la Fe de todo aquel que la viese y así transformar España en la segunda corte de Belcebú en la tierra (la primera estaba en la Rusia bolchevique y atea, que ya trataremos en otra ocasión).

Esta es la impúdica bandera (es una imagen horrenda y diabólica, así que rezad una salve y autoflagelaros setenta y siete veces antes de posar vuestros ojos cristianos en ella):

Como ya hemos dicho, presenta un aspecto engañosamente inocente. Pero analicemos sus diferencias con la sagrada bandera de la Patria Hispana: lo que más resalta a simple vista es el color morado de la franja de abajo. ¿Qué significa este cambio?
El morado es un color propio de homosexuales y pederastas, es una señal de depravación que exhiben con regodeo ante sus compañeros de herejías para reconocerse entre sí. ¡Su utilización en la bandera de la República era señal de que la homosexualidad iba a poder campar a sus anchas en la pobre España, y las violaciones a niñitos indefensos iban a ser el pan de cada día, hasta llegar a sustituir a nuestro sagrado sacramento de la Comunión entre los ateos satanistas!

Por otra parte, la presencia de un color tan demoníaco y homosexual como el morado cambiaba por completo la significación de los otros dos colores, antes nobles y cristianos. La bandera quedaba ahora dividida en tres partes, las cuales representaban cómo estaba formada la República:

ROJO arriba: simboliza que la cabeza de la República, su pensamiento, era ateo y marxista, rojo como el pene de Satanás.
AMARILLO al medio: el medio representa el cuerpo de la República, su aparato de acción. El amarillo es lo oriental, en este caso lo ruso… Esto quiere decir que los bolcheviques paridos por Lucifer y su Ejército Rojo iban a defender a los ateos y a acabar con la presencia de Cristo Nuestro Señor en la Patria.
MORADO abajo: para Satán, que piensa en nuevas blasfemias día y noche, la presencia del color homosexual en la parte de abajo (es decir, la parte genital) simbolizaba la promiscuidad y la orgía permanentes que iban a regir la vida y la moral de sus queridos rojos ateos.

Además, la bandera republicana es una versión resumida de los colores principales que aparecen en la asquerosa bandera homosexual:

Por último, está el cambio de la gloriosa Águila de San Juan en el escudo patrio por una vulgar fortaleza. Esa fortaleza no es sólo fortaleza: es al mismo tiempo un repugnante burdel de Satanás para corromper a Europa y fortaleza del Maligno en la Tierra, desde la que se defendería de las acometidas de los Siervos de Dios.

Los rojos cumplieron con precisión odiosa todo aquello que el diablo les había mandado por medio de los signos ya mencionados: masacraban a cientos de miles de siervos de Dios, orinaban en crucifijos, eyaculaban sobre imágenes sagradas excitados por cabras de Satanás y miles de pecados y actos horribles más tales que desfallezco de sólo pensar en ellos.

¿Estaba entonces España perdida, no había ya salvación para los españoles auténticos y católicos? ¡Por supuesto que no! Viendo Dios que su rebaño sufría, decidió enviar un salvador. Y ese salvador no era otro que Francisco Franco Bahamonde.

Como ya hemos visto, Franco era ya un valiente general, defensor de la Patria Hispana y del Catolicismo (se cuenta que su inmensa Fe le viene desde pequeño, cuando se quedaba horas y horas encerrado con el párroco en el confesionario, donde los testigos cuentan que se le oía gemir de arrepentimiento -mejor no contaré las suciedades que los rojos ateos y homosexuales han inventado sobre este hecho lleno de pureza-). Así pues, cuando el Frente Popular -compuesto mitad de homosexuales mitad de demonios- ganó las elecciones valiéndose de mil tretas, el futuro Caudillo fue llamado por el Espíritu Santo al combate e inició la Cruzada.

El 18 de Julio, día de San Camilo, el Generalísimo siguió el ejemplo de los más grandes católicos españoles, como Torquemada, Cortés y el Cid Campeador, y marchó con total decisión contra las hordas de la Bestia. La Santa Madre Iglesia, personificada en el Sumo Pontífice, lo apoyó de pleno en cada una de sus acciones.

La gran Cruzada duró tres años, los Tres Años Triunfales (1936-1939), en los que los guerreros del catolicismo combatieron a las fuerzas del mal con una determinación sin igual.

El qué significó esto para los españoles lo describe muy bien esta bella canción popular del momento:

Madre, tenme el fusil,
y acércame mi guitarra;
que quiero ponerme a cantar
las grandezas de mi España.
España estaba muriendo
a golpe de hoz y martillo
cuando Dios mandó a salvarla
a Franco, nuestro Caudillo.

Pese a su heroicidad sin límites, el Ejército Nacional ha sido criticado a veces. Huelga decir que ninguna de las críticas que los homosexuales y marxistas le han hecho merece la más mínima consideración. Sin embargo, es cierto que cometieron algunos errores.

Por ejemplo, no fueron capaces de cerrar debidamente la frontera España – Francia y por ahí escaparon cerdos herejes que merecían la peor de las muertes. También fueron excesivamente descuidados a la hora de fusilar a los hermanos de Satán, porque muchos fueron condenados tan sólo a trabajos forzados de por vida en vez de sufrir la sentencia divina.

Pero pese a estos pequeños fallos, los Hijos de Dios consiguieron finalmente limpiar España de porquería y la Patria volvió a la senda santa que marca el catolicismo. Aunque algunos acusan a Franco de no restaurar la Santa Inquisición, el hecho es que la Guardia Civil Española cumplió el papel inquisitorial a la perfección, acabando con todos los restos putrefactos del satanismo y salvando a los niños de madres rojas y/o ateas para enviarlos a escuelas donde siempre tendrían refugio bajo el hábito de algún cariñoso sacerdote.

La Iglesia Católica recuperó la posición que merecía y merece; la del poder absoluto, y en España ya solo se oían los tranquilizadores sonidos de las campanas llamando a la santa eucaristía y los pelotones de fusilamiento.

Franco, el Caudillo, imbuído por el Espíritu Santo, elevó España desde la locura y la pobreza hasta el poder, la gloria y la santidad que históricamente la correspondían. La antaño seca España (miles de ríos fueron desecados por el Ejército Rojo soviético mediante garrafas y con la ayuda de Satanás cuando huían del victorioso Ejército Nacional) se cuajó de magníficos pantanos que, además, sepultaron a los antiguos pueblos rojos. La División Azul fue enviada a la ciudad bolchevique de Stalingrado para apoyar al Ejército de Adolf Hitler en su misión libertadora.

Por último, para tratar de salvar a los homosexuales, les puso a trabajar en el gran edificio religioso en el que a día de hoy descansa junto a sus fieles soldados.

En definitiva, Francisco Franco no nos ha dejado sólo un rico legado material a los españoles, sino que también ha dejado un inmejorable ejemplo de moral cristiana y acción inexorable contra el Maligno.

¡Cuando veamos a los ateos, a los rojos, a los homosexuales y a las demás criaturas de Satanás amenazar al catolicismo, recordemos a Franco y sus pelotones de fusilamiento con los que una vez salvó a la gran España (y con ella, al mundo entero) de su perdición y sigamos su ejemplo! ¡Todo aquel que ofende al Sumo Hacedor merece el DOLOR y la MUERTE por Dios y por la Patria!

¡VIVAN SANTIAGO APÓSTOL!
¡VIVA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN DEL PILAR!

¡ARRIBA ESPAÑA, COÑO!


¡Limpiemos el mundo de inmundicia!

Compañeros y hermanos en la Fe:

Por fin, después de mucho esfuerzo y trabajo, puedo dar comienzo a este sacrosanto blog. Y puedo garantizaros que este blog no va a ser un blog cualquiera dedicado a asuntos ociosos. NO, el ocio es una herramienta más del Maligno para volvernos contra la voluntad de Dios nuestro Padre; y no hay nada más lejos del propósito de este sitio. El propósito de este sitio es golpear a Satanás y alertar sobre sus asechanzas…

Los rojos, verdaderos paladines de Lucifer en la Tierra

SComunisSatanon varios ya los santos blogs en los que se lucha contra las mentiras ateas y científicas y se alerta sobre la homosexualidad (este blog, para ser justos, está inspirado en ellos), como Batallón Anticiencia, que es quizá el mejor blog católico de la web. El trabajo que han hecho estos blogs es del todo loable, y han conseguido abrir los ojos a cientos, si no miles, de personas.

Pero hay un tema que, por algún motivo que se me escapa, apenas han llegado a tocar. Se trata de los rojos, los portadores de la locura y lujuria de Satanás, los que tantos millones de vidas católicas han segado y planean segar.

¿Cómo sabemos que los rojos sirven a Belcebú?

La Santa Iglesia Católica siempre ha alertado contra las plagas marxista y anarquista, y sabemos que la Iglesia, que es Dios mismo en la Tierra, NUNCA se equivoca. Hay varias evidencias de que los rojos siguen los dictados de Satanás. Aunque pienso examinarlas una por una en otras entradas, aquí vemos unas pocas:

  • El color de los rojos es el que les da nombre, el rojo. Es el color por excelencia del Averno, y es el color del que se queda el pene de un satanista al eyacular pensando en Satán.
  • Uno de sus símbolos es la estrella de cinco puntas, es decir, el repugnante pentagrama cuya sola visión incita a la pederastia y otras ofensas al Padre. Para colmo, la estrella suele ser roja (ver lo anterior).
  • Más símbolos: la hoz y el martillo son instrumentos punzantes y puntiagudos que, aparte de sus connotaciones fálicas, sirven a Satanás para torturar en los Infiernos (al igual que el conocido tridente). El puño levantado es la antítesis del saludo romano (y, por tanto, católico) de el brazo en alto con la palma abierta. Lo hacen tan sólo para ofender al Creador.
  • Odian a Dios, a lo religioso y a los religiosos; matan hermanos y los agreden a la más mínima oportunidad.
  • Se regodean en llamar “reaccionarias” a los sagrados mandamientos de Dios. Con esta excusa, practican el robo, el asesinato, la homosexualidad y la pederastia (que vienen a ser lo mismo).
  • Por último, pretenden instaurar el Averno en la Tierra derrumbando todo sistema basado en la moral católica y creando una sociedad de orgías contínuas y pecado eterno. Podéis ver al principio de el vídeo que aquí aparece cómo un grupo de rojos espera impaciente a la personificación misma de Satanás, que cuando llega se sube en lo alto de un tren y empieza a proferir blasfemias entre el regocijo general.

 

¿Cómo debemos actuar contra los rojos?
 Este va a ser uno de los temas principales de este blog, y puede decirse que hay divisiones al respecto. Algunos piensan que son pobre gente descarriada que puede cambiar y mejorar, abandonando el ateísmo, la homosexualidad y la lujuria y convirtiéndose luego en católicos ejemplares. Creo firmemente, desde mi experiencia, que esto es falso, utópico e imposible. Si bien la homosexualidad es una enfermedad que puede curarse, no ocurre lo mismo con un rojo. Un rojo puede estar enfermo de homosexualidad, sí (y de hecho el 99,9% de ellos lo están), pero el estado de “rojerío” no es una enfermedad sino la corrupción total y voluntaria de sus almas mediante su entrega total a Satanás. Un rojo no es un enfermo, es un servidor de Lucifer en la Tierra. Al igual que el católico es un templo vivo del Sumo Hacedor en la Tierra, el rojo lo es de Satanás.
Antes que creer en estas tonterías de la “curación de los rojos”, debemos escuchar a aquellos que tuvieron que lidiar con los rojos frente a frente. Como Adolfo Hitler. Como Benito Mussolini. Como Augusto Pinochet. ¡Como Franco, Caudillo de España por la Gracia de Dios!
Acabemos esta primera entrada con las palabras que el Generalísimo, grande y santo hasta el final, nos dejó a la hora de su muerte:
CartelFrancoNazi
Españoles: Al llegar para mí la hora de rendir la vida ante el Altísimo y comparecer ante su inapelable juicio pido a Dios que me acoja benigno a su presencia, pues quise vivir y morir como católico. En el nombre de Cristo me honro, y ha sido mi voluntad constante ser hijo fiel de la Iglesia, en cuyo seno voy a morir. Pido perdón a todos, como de todo corazón perdono a cuantos se declararon mis enemigos, sin que yo los tuviera como tales. Creo y deseo no haber tenido otros que aquellos que lo fueron de España, a la que amo hasta el último momento y a la que prometí servir hasta el último aliento de mi vida, que ya sé próximo. Quiero agradecer a cuantos han colaborado con entusiasmo, entrega y abnegación, en la gran empresa de hacer una España unida, grande y libre. Por el amor que siento por nuestra patria os pido que perseveréis en la unidad y en la paz y que rodeéis al futuro Rey de España, don Juan Carlos de Borbón, del mismo afecto y lealtad que a mí me habéis brindado y le prestéis, en todo momento, el mismo apoyo de colaboración que de vosotros he tenido. No olvidéis que los enemigos de España y de la civilización cristiana están alerta. Velad también vosotros y para ello deponed frente a los supremos intereses de la Patria y del pueblo español toda mira personal. No cejéis en alcanzar la justicia social y la cultura para todos los hombres de España y haced de ello vuestro primordial objetivo. Mantened la unidad de las tierras de España, exaltando la rica multiplicidad de sus regiones como fuente de la fortaleza de la unidad de la patria. Quisiera, en mi último momento, unir los nombres de Dios y de España y abrazaros a todos para gritar juntos, por última vez, en los umbrales de mi muerte, ¡¡ARRIBA ESPAÑA!! ¡¡VIVA ESPAÑA!!

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